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Preguntas sobre la infidelidad

Son estos los temas desarrollados en esta entrevista que me realizara la periodista Gisella Marziotta. Las mismas se encuentran publicadas en el libro de su autoría Contrato de señoritas.

¿Quién es más infiel, el varón o la mujer?

Es mayor la frecuencia de comportamiento de infidelidad por parte de los hombres que de las mujeres, a lo largo de la historia de la humanidad, en casi todas las culturas y sectores sociales de las mismas. No obstante esto, en la actualidad, en ciertos sectores de las grandes ciudades del llamado mundo occidental[1] puede la conducta de infidelidad equipararse en ambos sexos.

El ser humano es un ser bio-psico-social. Los tres aspectos interjuegan en las determinaciones conductuales. A su vez, este interjuego no es lineal. Pueden producirse predominancias de uno sobre otros, dando por resultado desfasajes, desajuestes entre cada una de las instancias. El comportamiento de infidelidad tiene propulsores biológicos, psicológicos y socio-culturales.

Desde lo biológico somos reproductores de la especie. Como individuos tenemos este sentido de supervivencia y esta finalidad, la de posibilitar a través de nuestro cuerpo la reproducción de la especie. Somos el medio para ese fin biológico.

Biológicamente, los órganos y células sexuales de hombres y mujeres tienen funcionamientos distintos. La mujer está en condiciones biológicas de reproducir mensualmente. El hombre en todo momento. La mujer, una vez que está reproduciendo, entre embarazo, parto y lactancia, tiene al menos un período que puede llegar a un año de no disponibilidad reproductiva. A su vez, para la supervivencia de la cría -y de sí misma- requiere cuidados y atenciones que la desligan momentáneamente de su rol de reproductora de la especie hasta pasado este primer año.

Este año se prolonga a un mínimo de dos por cuestiones psicológicas y sociales. Las instancias psicológica y socio-cultural producen cambios cualitativos respecto de ciertos determinantes biológicos. Estos últimos son mediatizados por aquellas dos instancias, a través de la socialización en la familia. Desde lo estrictamente biológico la mujer sólo puede reproducirse cada 9 meses en caso de estar embarazada. Pero debido a que somos humanos, seres bio-psico-sociales hay requerimientos de estas dos últimas instancias que demandan la dilatación de una próxima reproducción para un mejor desarrollo de la cría, de la madre, de la pareja, del sistema familiar en conjunto.

En cuanto a lo estrictamente psicológico, el conjunto de la familia con un nuevo integrante, el subconjunto hijo-madre, el subsistema padre-madre requieren idealmente un aproximado de dos años para un desarrollo psico-afectivo óptimo, de reacomodamiento a la nueva situación de vida con un nuevo integrante.

La cría humana requiere de 18 a 25 años de contención, de sustento económico, afectivo, emocional, cultural para su mejor desarrollo. Este es el extremo del polo psico-social al que deben ajustarse las tendencias o impulsos biológicos de cada uno de los sexos.

Esta es la compleja tela con que confeccionamos: la reproducción de la especie requiere reproducirse, biológicamente el hombre es un reproductor múltiple, la fecundación que el hombre puede proveer a través del intercambio sexual con varias mujeres al mismo tiempo. Para la reproducción de la especie biológicamente la mujer requiere la receptividad. Estos son determinantes biológicos. Y son los que inciden en la mayor recurrencia de comportamiento de infidelidad por parte del hombre en relación a la mujer.

Pero esta tendencia, este impulso se mediatiza a través de la instancia psico-social: los requerimientos de estabilidad emocional y afectiva que requiere una pareja, y el desarrollo humano.

Debido a los recientes cambios de los roles femeninos, que han sido propulsados por la salida de la mujer del espacio privado al público, se observan nuevos roles.

Es este un cambio social, sus tiempos son mayores que los cambios que se producen a nivel individual, e infinitamente menores a los cambios que se producen a nivel geológico, por ejemplo. Siguiendo con la analogía del campo terrestre, si pensamos en el choque de dos capas tectónicas, transcurre un tiempo de ecos, de reverberancias de este choque original hasta que se produce un nuevo acomodamiento.

El cambio que está aconteciendo en cuanto a roles femeninos y masculinos también está en pleno proceso de cambio, no ha adquirido una nueva forma consolidada de modalidad relacional en ciertos sectores socio-culturales.

Dentro de estos cambios se puede comparar los roles femeninos y masculinos de nuestras madres y padres, abuelas y abuelos. Este movimiento “tectónico” de roles conlleva distintos tipos de desfasaje de rol, dentro de los cuales las mujeres pueden tomar características que históricamente fueron masculinas y viceversa. Aquí, la infidelidad es un aspecto más de la vida que se ve afectado por estos cambios. Y por ello puede verse invertida la proporción histórica de los niveles de infidelidad en cuanto al sexo.

A su vez, estas tendencias oscilan de acuerdo al momento histórico y grupo socio-cultural. La película “Relaciones peligrosas” de Stephen Frears es un magnífico ejemplo, es una foto de la infidelidad de acuerdo al género en esa época. Debido que en este momento el amor ya formaba parte de las tendencias a elegir al compañero sexual, la infidelidad permite compatibilizar valores de la época y clase social: que los matrimonios fueran designados por estrictas razones económicas, y a su vez sostener la satisfacción del amor sexual, este no quedaba insatisfecho, se concretaba en algunas de las salas de palacio…

Otras de las razones que imprimen diferencia en cuanto a los porcentajes por género en relación a la infidelidad son cuestiones que tienen que ver con lo religioso. Como herederos del tronco cultural judeo-cristiano hay dos contenidos que condimentan el accionar. “María fue sin pecado concebida”. Como contenido transmite, enseña lo pecaminoso y prohibido de la sexualidad, especialmente femenina, valor social que condiciona el comportamiento femenino.

De la mano con esto, otros contenidos censuradores del comportamiento tienen que ver con las presencias o ausencias semiológicas, por ejemplo, nuestro idioma tiene un calificativo peyorativo para denominar a la mujer que cobra para realizar un acto sexual. No hay calificativo descalificador que describa el comportamiento del hombre que paga para realizar el mismo acto sexual.

Dentro del judaísmo un contenido paralelo al “María sin pecado concebida” se manifiesta en el campo conductual, ritual y no de la creencia: sólo se es judío por línea materna ya que sólo se sabe quién es la madre, y no el padre.

En los sectores sociales con recursos económicos y culturales más bajos, tradicionalmente ha existido menor hipocresía. El control sobre la sexualidad femenina está también relacionado con la paternidad-herencia. Controlando la sexualidad femenina aseguro el conocimiento de quién es mi hijo, por lo tanto de quién hereda (más aún en épocas en que no existían las pruebas de ADN). Estando los sectores de bajos recursos desprovistos precisamente de recursos económicos, los hijos no tendrían demasiado que heredar, por lo tanto no se observa la batería de imperativos de vigilancia a las elecciones sexuales de la mujer. Ni los andariveles defensivos moralistas.

La infidelidad es resultado de factores múltiples. No obstante esto se puede afirmar que históricamente, por fuertes componentes biológicos y culturales hay preponderancia del comportamiento de infidelidad en los hombres. Sin embargo, de acuerdo al contexto, circunstancias y momento histórico el porcentaje puede variar. Varía además de acuerdo a las particularidades, necesidades, apetitos, deseos de las personas, más allá de las circunstancias que las rodean.

¿Por qué se dice que la mujer es menos infiel pero mejor?

Aventuro una hipótesis al respecto, es algo que estoy observando sistemáticamente en el consultorio. La mujer, al ser madre, debe repartir cuidados, intensidad e intimidad de cuidados mayores en determinados momentos de la crianza: embarazo, parto, amamantamiento. A su vez, se reitera esto con cada nuevo hijo. Este mismo estado requiere de ciertos cuidados que necesita, apoyos, contenciones, preservación. La mujer biológicamente, carga en su vientre a un hijo/varios hijos, lo pare, lo alimenta de su propio cuerpo, esto hace que su disponibilidad afectiva reparta su intensidad en mayor profundidad.

El rol del hombre, en el momento del embarazo, parto, amamantamiento, no implica una disponibilidad tan comprometida desde lo biológico, ni psicológico, no está comprometido su cuerpo en el proceso, sólo estuvo comprometido en el aporte biológico de su esperma.

Cada vez me inclino más a pensar que esta diferencia de “disponibilidad emocional” entre uno y otro podrían relacionarse con el hecho que estoy observando: la capacidad de amor del hombre es más global, más integral, más generosa, la de la mujer se reparte, es más diferencial, más parcelada.

Esto podría correlacionarse con cierto nivel de astucia, complejidad con que resuelve la mujer, y cierto nivel de pragmatismo masculino.

A esto sumaría predisponentes socio-culturales que tienen que ver con cuestiones mencionadas anteriormente: un bagaje cultural milenario de descalificación y prohibición, de censura y castigo al comportamiento sexual en la mujer incidiría en el desarrollo de habilidades de ocultamiento de hechos que de ser descubiertos serían severamente castigados. En algunas culturas son castigadas hasta con la muerte. “Boquitas pintadas”, de Manuel Puig es un fresco de lo que sucedía en nuestra generaciones pasadas.

Una historia cultural con fuertes valores machistas, a su vez un predisponerte biológico como el señalado respecto de la función biológica del hombre en la reproducción de la especie, inducirían gracias a estas dos vertientes, al alarde de la prueba del desempeño sexual.

¿Hay condiciones que motivan la infidelidad? ¿Cuáles son?

Hay condiciones que motivan la infidelidad. El abanico de ellas es tan amplio como personas y relaciones hay. Las hay desde impulsos o compulsiones a hacerlo en los hombres “por que sí”, hasta situaciones contextuales de crisis en una pareja. Pero el “porque sí” tiene fundamento biológico de reproducción de especie.

Muchas parejas pueden tener un universo relacional muy satisfactorio en muchos aspectos indispensables para el sostenimiento de la relación, pero el intercambio sexual podría no ser precisamente uno de los espacios de mayor satisfacción relacional. Debido a que el placer sexual tiene un impulso extremadamente fuerte tiende a buscar su satisfacción. Si la pareja de años, no termina de llenar satisfactoriamente este aspecto, el organismo va a tender a satisfacer esta necesidad de placer y goce sexual.

A su vez considero que otros condimentos tienen que ver con mandatos. Algunos están particularizados por ciertos “microclimas” idiosincrásicos, en los cuales se pertenece al grupo sólo en la igualdad. La ausencia de ciertos comportamientos no es admitida para continuar con la pertenencia grupal. Así como en los círculos de adictos se excluye a los que no lo son, en ciertos grupos de amigos varones cuyos valores son la compulsión a la infidelidad, quien no realice la práctica no forma parte del grupo, no tiene pertenencia en el mismo, se pasa a ser “otro”, raro, distinto.

A mayor rigidez normativa grupal, menor posibilidad de diferenciación. Esto significa que en cualquier aspecto de la vida en el que se sostenga una normativa rígida, inflexible, arbitraria, menor posibilidad tienen los miembros de la misma a tomar determinaciones, criterios, posiciones tanto de pensamiento como de conducta que se diferencien de los estipulados, de los permitidos, de los esperados. Y la pérdida de pertenencia es un factor de vulnerabilidad que requiere mucha fortaleza y seguridad interior para sostener, optar y decidir en los hechos las propias prácticas. De allí que es bastante común que muchos hombres mantengan estas prácticas, por presión grupal. Por temor a la diferencia. Por temor a la discriminación. O distintas formas de descalificación si no “lo hace”.

El neurólogo Marcel Mesulam afirma que lo peor para el cerebro humano es el aburrimiento. El ser humano es gran parte resultado de hábitos aprendidos. Ciertas modalidades de relacionamiento de pareja comienzan a ser reiterados por el simple hecho de haber sido aprendidos. Por esta razón, muchas parejas comienzan a reiterar estilos, modelos, roles aprendidos en su historia.

La rigidez en la reiteración de siempre lo mismo aburre, hay parejas que por la comodidad del reiterar comienzan a aburrirse. En estas circunstancias la salida infiel es un recurso para salir de un gran aburrimiento en la vida. Es un gran cambio, una gran novedad. En el encierro la infidelidad podría ser oxígeno.

Otros de los condimentos de este comportamiento tiene que ver con pocos espacios de intimidad, proximidad de la que muchas parejas carecen. Estas carencias son corrosivas en relacionamientos que por su misma naturaleza tienen otra potencialidad, ya que la sexualidad es una actividad erótico-afectiva que tiene como soporte biológico a la reproducción, pero la sexualidad humana es superada como instancia procreadora por la aparición de la díada deseo-goce. Es la “raíz de la relación de pareja”[2]. Se despliega y alcanza su máxima expresión en el encuentro con otro. Encuentro en el que se ponen en juego los niveles más altos de goce, placer, entrega, confianza e intimidad conjunta. Es una actividad altamente movilizante ya que tiene que ver con fibras íntimas de la personalidad. Fibras íntimas que son estremecidas por otro. Y con otro. Mediante la cual se estremecen las fibras de otro con uno. Por la sexualidad se es eslabón partícipe de la reproducción de la especie[3].

Aristóteles dice “la semilla es árbol en potencia”: la no vivencia de la sexualidad en tanto su potencialidad es otro de las condiciones que podrían incidir en la infidelidad.

¿Se puede perdonar y olvidar una infidelidad?

Hay personas que pueden, hay personas que no. Depende de la persona, depende de las circunstancias.

Voy a ejemplificar la importancia del contexto. La Nutricionista Sandra Rodríguez[4] está investigando cómo facilitar el debilitamiento del Sistema Inmunológico, es decir investiga cómo deprimirlo. Es que, para los casos de transplantes de órganos lo que se requiere no es que este sistema inmunológico esté funcionando en su estado normal, sino deprimido, para que el sistema de defensas no genere rechazo al órgano transplantado. En este contexto, en esta circunstancia, para beneficio del organismo, se requiere que el sistema de defensas no esté funcionando como se requeriría en las condiciones de vida normal.

Determinado contexto, determinada circunstancia de una infidelidad debe ponerse en contexto, y evaluar si por ella tiene sentido destruir una pareja, una construcción de años, una familia, toda una historia, un gran amor.

Considero que es esperable que en una relación de muchos años aparezcan situaciones que propicien la sexualidad con otra persona que no sea la pareja. Evaluando la pareja y familia que se construyó, opino que no solo se puede, sino que se debe al menos perdonar una infidelidad, y seguir construyendo. ¿Cómo tirar por la borda una historia tan rica por un evento, un punto en ese macrocosmos familiar?.

Creo que es uno de los hechos de la vida ante los cuales uno podría plantearse que “no importa caer siete veces, importa levantarse ocho”. Aldous Huxley dice: “la realidad no es lo que nos ocurre, sino lo que hacemos con aquello que nos ocurre”, personalmente lo pienso del siguiente modo: “la realidad es lo que ocurre, y lo que hacemos con aquello que ocurre”.

Es una circunstancia adversa, pero se trata de poder construir y transformar, crecer y salir enriquecidos de la adversidad: “lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado[5].”

Preguntas sobre la maternidad:

¿Todas las mujeres tienen instinto maternal?

La reproducción, de acuerdo a la teoría evolutiva de Darwin lo es sólo de los más aptos. Y la reproducción de la vida es resultado de la lucha por la supervivencia. Siguiendo la teoría evolutiva se puede decir que no todas las mujeres tendrían este instinto.

Y existen casos que ameritan las siguientes salvedades:

1. los casos por los que el instinto pudo haber alterado su curso mediante un mecanismo que denomino de “adiestramiento emocional”. El adiestramiento emocional es un tipo de aprendizaje. Se trata de un forma de aprendizaje que vivencian los nuevos integrantes de una familia. Es reiterado rígida y estereotipadamente a lo largo del tiempo. Interfiriere en el desarrollo de las necesidades básicas de la personalidad. ?Debido a que es un mecanismo reiterado, fijo, estereotipado en determinados sistemas familiares, implica la internalización de formas de ser de acuerdo a designios, mandatos, guiones, órdenes de otros, que solicitarían qué hacer, cómo hacer, cómo responder, cómo ser. Mediante el adiestramiento emocional se aprende a responder automáticamente de forma estereotipada, y de la forma esperada por otro significativo. Se aprende a sofocarse emocionalmente a sí mismo, a responder, a ser, de otra manera, no propia, sino de otro...??

Ejemplifico la fuerza inhibitoria de este proceso mediante una analogía extrema. Sabemos que en todas las culturas existe la prohibición del incesto. Cada cultura determina cuáles son los lazos de parentesco a los que se les prohíbe la sexualidad entre sus miembros.??La atracción sexual entre los sexos es espontánea. El año pasado conocimos el caso de dos hermanos españoles que habían sido separados en su infancia. Estos hermanos de adultos se conocen, y sin saber que eran hermanos se enamoran.??Al no haber vivido -entre otros- un proceso de adiestramiento emocional por el que podrían haber internalizado la inhibición de la atracción sexual hacia el hermano, fue posible que de adultos se sintieran atraídos sexualmente y enamorarse.??Acatar la prohibición del incesto es posible porque se internaliza la inhibición de cualquier tipo de interés sexual hacia los parientes excluidos del círculo sexual permitidos en cada cultura. Implica aprender a inhibir severamente una tendencia que puede ser espontánea de no mediar este proceso. Como mecanismo empleado para sostener la prohibición del incesto es un mecanismo adaptativo.??Empleado en la interferencia del desarrollo de las necesidades básicas de desarrollo de la personalidad[6] no, ya que puede desde mutilar, catapultar, sepultar, distorsionar, enroquecer, adormecer, anestesiar, hasta levemente inhibir la expresión de esas necesidades, necesarias -valga la redundancia- para el desarrollo sano de la personalidad.?

Este podría ser otro factor interviniente en la inhibición severa del instinto materno en sistemas familiares en los cuales se asigna -por ejemplo- a la hija mayor el cuidado de sus padres como único sentido de vida. Para sostener este rol de vida debe aprender a inhibir impulsos contrarios a las esperas de la familia de origen. Son familias representadas en Tita, el personaje de la película “Como agua para chocolate”. O en la letra de aquella canción de Serrat que relata la vida de aquella “tieta”. O en la recurrencia del fenómeno en cantidad de familias, especialmente españolas e italianas en las que existe aquella tía que ha tenido este destino de vida. Las que a su vez son LA tía. No por nada el dicho “al que Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos.”

2. La vida cotidiana nos enfrenta todos los días con ejemplos de madres -que observadas con el lente del sentido común- carecen de la manifestación de este instinto. Basta ver los noticieros todos los días con ejemplos de esto. Pero estos son ejemplos de otro tipo, son ejemplo de un tipo de personalidad, denominada Personalidad Psicopática[7].

A su vez, en ciertas especies de mamíferos superiores se ha observado que ante la muerte de la madre que deja una cría en etapa de amamantamiento, hembras de otra especie amamantan a la cría huérfana. Ha sucedido en felinos, y en algunos hogares se puede observar con las mascotas, ante la desaparición de la gata, por ejemplo, la perra puede amamantar a la cría huérfana de aquella.

En nuestra especie, una mamá adoptiva puede amamantar al hijo adoptado, entrenando previamente las glándulas mamarias. Este es el caso de una mujer que no habiendo pasado por el proceso completo de la maternidad (biológico de engendrarlo y parirlo) puede continuar las siguientes etapas.

No obstante esto, quisiera hacer comentarios sobre la plasticidad del psiquismo humano, para entender con esto, para reflexionar de esta manera que las disecciones de análisis son sólo eso, la vida es un fenómeno demasiado complejo que no puede ser abordado en su totalidad. Nuestro cerebro está explotado sólo en un 2 % de sus capacidades. Los primeros homínidos datan de 2.000.000. El Homo Sapiens cuenta con 45.000 años de historia. Las formas de pensamiento más evolucionadas comienzan a sistematizar conocimientos hace unos 10.000 años atrás. Hasta Copérnico[8] se creía que el sol giraba alrededor de la tierra. Recién en el Iluminismo comienzan a sistematizarse los grandes cuerpos teóricos de las ciencias sociales. Es decir que se requiere pensar en perspectiva y relativizar los alcances de nuestro conocimiento y posibilidades de explicación y entendimiento de fenómenos.

Sabemos que el pool biológico es determinante. Pero la plasticidad del cerebro hace creer que “puede mover montañas”. La película “It’s all gone” es la historia de un disk jockey que pierde el oído. Sin embargo su mejor CD fue realizado estando sordo, se activaron nuevas vías neuronales perceptivas, ya no sonoras sino sintiendo las vibraciones del sonido y compuso música. Se conocen varios casos de personas que luego de 24 años de estado de coma han vuelto al estado conciente de vida. Hace poco conocimos al hombre que amputado de los miembros inferiores alcanzó la cima del Everest.

¿Qué intento transmitir con todo esto?: que si, que se puede observar mujeres con mayores o menores predisposiciones o aptitudes maternas. Es muy interesante observar esto en las salas de parto, allí, en el mismo momento del nacimiento de la vida este bagaje está en juego de las más diferentes maneras. Es muy conocido cómo la cultura muchas veces poco interfiere en este pool “innato” de ser mamá. En familias de clase alta, las “nanas” son las madres de los niños, esas mujeres que sin formación, o con una formación poco “cultivada” en comparación con la de sus amas son mamás, son simplemente mamás, de aquellos chicos que no han sido biológicamente de ellas, y de los que saben que las van a desprender.

Es importante pensar los fenómenos en términos relativos, y contextos, quizás no importe tanto con lo que se cuenta, o con lo que se deja de contar, sino con las potencialidades, con lo que se puede cambiar, con lo que se hace con lo que sucede, y con lo hay o con lo que no hay. Cómo recrear, superar, fortalecer, estimular, crecer. En el aspecto de vida que sea. Más si es el aspecto de la maternidad.

¿Existe algo del tipo instinto paternal? ¿Por qué?

Porque tiene que ver con el individuo parte de la especie que requiere reproducirse y sobrevivir, como engranaje de la cadena evolutiva. Hay incluso casos en los que accidentes extremos han dejado en el desierto a un padre con su bebé y la mamá muerta y ha podido amamantar a su hijo con sus propias glándulas mamarias.

¿La maternidad completa a una mujer?

La maternidad completa en ciertos sentidos a una mujer. Pero la mujer no es sólo esto, como mencionáramos antes es un ser bio-psico-social. Y siente también mucha satisfacción y gratificación en otros aspectos de desarrollo de su vida.

Si la única expectativa de vida de una mujer es la maternidad, estaríamos ante el caso extremo de mayor pobreza de satisfacción en caso de no ser satisfecha en este aspecto.

Vale más saber una verdad, aún cuando sea difícil, vergonzosa o trágica, que ocultarla, porque aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto no dicho se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo. El secreto es siempre un problema dice Anne A. Schützenberger. Creo que podría no ser verdad que para quienes desean ser madres sea el mismo tipo de realización de vida serlo que no serlo. Pero aún siendo este el deseo, y no pudiendo satisfacerlo, se pueden buscar alternativas de satisfacción del mismo. Y no hacer como sí, no mentirse diciéndose que se está satisfecho cuando no se lo está. Lo que no implica que se pueda tener mucha satisfacción, plenitud y desarrollo en tantos otros aspectos de vida.

¿Qué rol ocupa lo cultural en el deseo y en decisiones del tipo ser madre sin pareja?

Somos seres socio-culturales, esto quiere decir que sin sociedad no hay personalidad. El interjuego de tensiones entre lo socio-cultural y lo personal-individual es variado. Se produce en un marco de tensiones mutuas, de acuerdo a las características del sistema socio-cultural y de las características de autonomía y autodeterminación de las personas.

Hay sistemas socio-culturales muy pregnantes, no dejan espacio a la diferenciación y manifestación de grados variables de autonomía y autodeterminación individual.

Estos interjuegos son particulares, hay sistemas muy punitivos, censores, arbitrarios, controladores y determinadores de las pautas del vivir y otros que no.

A su vez hay personas muy obedientes cuyo nado se acomoda a las aguas que los llevan. Y hay salmones, aquellos que van contra la corriente, que siguen sus propias pautas, su propios impulso, su destino menos condicionados por el contexto. Innovandores de corrientes.

Actualmente, lo cultural está siendo un habilitador, un facilitador de la maternidad sin pareja. Décadas atrás no.

Esto tiene que ver, una vez más con cuestiones de la supervivencia. El marco actual económico-social requiere otro tipo de conformación familiar. A su vez ha habido un cambio en las necesidades de las mujeres. De esta forma, en los sectores de profesionales o artistas, es una nueva instancia o modelo de maternidad, habilitada socialmente. Y el sistema lo requiere: el vértigo de la dinámica laboral de estos sectores suele no posibilitar los tiempos físicos necesarios para el encuentro entre hombres y mujeres.

Nos desarrollamos a través de las variables espacio-tiempo. Con un estilo de vida en el que ciertos sectores trabajan 15 horas diarias, 6 días a la semana, bajo niveles de estrés que han llegado al burn out se está circulando socialmente en cimientos poco propicios para ese encuentro. La variante de la maternidad en soledad podría pensarse como resultado de algunos de estos factores intervinientes.

Hay otros factores, uno de ellos es el ya mencionado: los acomodamientos en los cambios en los roles masculinos y femeninos repercuten de esta manera por ejemplo.

Y hay un factor que tiene que ver estrictamente con lo económico. Todo sistema social requiere reproducirse. Nuestro sistema social es un sistema de clases sociales. Hay clases que sobreviven y enriquecen mediante la explotación de otras sectores sociales. El ser humano crece internalizando formas de relacionarse. La pareja parental es el primer eslabón en este proceso de incorporación a la cultura. “Naturalizando” la pelea, la tensión, la conflictividad, la distancia o soledad en la pareja se aprende a naturalizar relaciones sociales que son necesarias para reproducir al sistema social, en lo económico y en los valores sociales necesarios que legitiman la distribución de la riqueza. Se aprenden y naturalizan valores que orbitan en el sentido de la explotación. No se fomentan valores y vínculos que estimulan la igualdad, la autonomía y la liberación[9].

Preguntas sobre la soledad:

Hay más mujeres solas. ¿Por qué?

Esto tiene relación directa con los datos censales, en nuestro país hay más mujeres que hombres, información que surge del último Censo Nacional que data de 2001[10]. Esta diferencia se debe también a la tasa de nacimiento y al promedio de vida de hombres y mujeres, siendo el de la mujer mayor. Esto significa que nacen menos varones que mujeres y estas últimas viven más que aquellos. Por lo tanto hay menos hombres a ser seducidos por mujeres.

Los cambios en los roles femeninos están en proceso de acomodación. Estos son los ecos de los acomodamientos “tectónicos” que mencionábamos más arriba.

Este verano, una directora de cine canadiense de 32 años me comentaba que estaba preocupada porque se encontraba sola, y que tenía muchas dificultades para conocer un hombre con quien formar una pareja, una familia. Había observado que sus amigas Directoras de Arte, Editoras, Guionistas se encontraban en la misma situación. La mujer “protagonista”, autónoma, conductora de su vida económica y profesional es una mujer temida por los hombres. Las profesionales, artistas, militantes de hoy crecimos hijas de modelos de relación de pareja de familias en las que la tendencia era un hombre destinado al ámbito público, proveedor económico, y una mujer circunscripta al ámbito privado, proveedora emocional del sistema.

El ser humano tiene sus incomodidades ante la novedad. Estas nuevas formas de desenvolvimiento en la mujer imprimen cambios en ambos, a los que se debe encontrar nuevos ajustes, y a los que se deben adaptar ambos. Una mujer como esta directora, cuya vida transcurre de avión en avión, posiblemente requiera a un compañero que deba hacerse cargo de ciertas cuestiones domésticas cuando ella se encuentra ausente, a las que no está ni preparado, ni acostumbrado. A su vez esto puede despertar fantasías en él respecto de la seguridad que puede darle estar con una mujer con esta capacidad de conducción, podrá fantasear en qué momento la pierde en algún país lejano. Situaciones de este tipo generan inseguridad, inestabilidad, y estas sensaciones tienden a ser evitadas. Por lo tanto, este tipo de mujeres no son elegidas, y suelen tener mayor dificultad para encontrar o estar en pareja.

Somos resultados de aprendizajes, de hábitos, de la costumbre en gran parte. Habiendo aprendido modelos de mujer distintos a los ejercidos, hace que se deba emplear una energía extra para resolver y enfrentar situaciones novedosas, desconocidos en la crianza.

Este cambio se relaciona también con el hecho de que hasta hace sólo décadas atrás, en nuestro país la mujer sólo dejaba el hogar paterno porque se casaba. Recién a fines de los años ’80 es cuando empieza a observarse en forma generalizada que la mujer -nuevamente en estos sectores señalados- deja el hogar paterno para ir a vivir sola. Vivir sola puede conllevar aprendizajes y “mañas” que luego podría costar perder.

Estas son algunas de las razones por las que se observa que en sectores profesionales o artísticos, de clase media acomodada, de las grandes ciudades con una fuerte impronta cultural europea y/o norteamericana hay mayor presencia de mujeres solas.

El hombre (varón / mujer) ¿nació para vivir solo?

La pregunta encierra cierta intencionalidad biológica. El ser humano es una especie dentro de nuestro planeta que vive como resultado del Big Bang, y de la evolución de acuerdo a estas no hay intencionalidades biológicas. El ser humano no nace para. Ninguna especie nace para. Simplemente se nace, se crece, se reproduce y se muere.

Si la pregunta es: el ser humano, ya sea hombre o mujer ¿es un ser que requiere para su desarrollo vivir en soledad?: respondería que no, el ser humano es gregario, es social.

Una de las causas por las que nos constituimos en la especie que somos fue por formar parte de un grupo. Hace 15.000.000 de años atrás comenzó lo que se denomina proceso de hominización. Entre la especie que somos, Homo Sapiens, que tiene 45.000 años y aquellos Ramapithecus muchas cosas pasaron. Y pasaron porque se evolucionó de un grupo, ya que es el grupo el que permitió además mayor eficacia para la supervivencia, permitiendo la división inicial de tareas, el surgimiento del lenguaje, la transmisión de cultura, la socialización a ese nuevo sistema.

Las personas que viven solas están más vulnerables. Cuentan con menos recursos de protección y defensa, del tipo que sean. Hay estudios que demuestran que las tasas de depresión e índices de suicidio, por ejemplo, son mayores en quienes viven solos que en quienes viven acompañados.

El ser humano por razones antropológicas, de desarrollo biológico, psicológico, emocional, afectivo, emocional e incluso económico puede desarrollarse más en muchos aspectos de su vida con un compañero sexual que solo.

¿Se aprende a vivir en soledad?

Se aprende a vivir en la soledad. Se aprende a vivir en la guerra !.

El hombre es un animal de costumbre. A su vez es un ser plástico. La plasticidad podría emplearse para transformar situaciones displacenteras, que por uso de la costumbre se cronifican por “naturalización”.

¿Es lo mismo ser solo que estar solo?, ¿Cuál es la diferencia?

No es lo mismo ser solo que estar solo. Así como la vida es multiplicidad de manifestación de fenómenos, de vidas, de seres, hay multiplicidad de características de personalidad.

El ermitaño es aquel tipo de persona que requiere para su desarrollo del aislamiento del contacto con otros.

En determinadas religiones los retiros, aislamientos, a veces penitencias son parte de los ritos de pertenencia al culto que se profese.

El DSM IV define como trastorno de personalidad esquizotípico al caracterizado por un patrón de malestar intenso en las relaciones interpersonales. Hay en estas personalidades un patrón de aislamiento y rechazo por las interacciones con los otros[11].

Hay manifestaciones sintomatológicas que llevan a estar solo como las fobias, que pueden ir desde una fobia social a una agorafobia.

Hay estados momentáneos por los que la persona requiere estar solo. En procesos de duelo. En procesos profundos de autoconocimiento.

Se puede estar solo pero sentirse internamente acompañado, el mundo interior del recuerdo de la compañía, la presencia, el cariño y el apoyo de los otros hacen que esos otros estén, estando uno físicamente solo.

Se puede estar rodeado de una multitud y tener las sensaciones de soledad más aterradoras.

¿Estamos siempre solos?

Estamos siempre solos y acompañados.

La incertidumbre, lo desconocido, lo complejo, lo no lineal son cuestiones que inquietan. Lo paradojal también: estamos solos, siempre, todos nuestros procesos de crecimiento, desarrollo, desprendimiento, grandes alegrías o gran dolor, desconciertos, confusiones, dudas son sentidas, atravesadas, vivenciadas en la más profunda de nuestras soledades, en lo recóndito de nuestra intimidad. Y a su vez estamos también acompañados.

Hay personas que huyen de este encuentro profundo consigo mismas. Este encuentro con uno mismo puede darse compartiendo parcelas de estas vivencias, compartiendo con otros tangencialidades de este mundo.

¿Por qué dicen que “no es bueno que el hombre esté solo”?

Opino que es un recurso cultural defensivo y conservador.

El hombre es un ser que se lleva como puede con las inconmensurabilidades de la vida, del universo.

La soledad es un gran paso de autonomía, es fuente de inmersión en el propio universo, del cual se puede retornar con ideas nuevas, con otros recursos y capacidades para reencuentros más profundos con los otros.

La novedad es disruptiva y es resistida.

La transformación va sucediéndose como en una danza que alterna permanencia y cambio. Conservación y subversión.

Preservar lo conservador nos evita, nos defiende del dolor de perder lo conocido, de enfrentar y asumir lo incierto, la novedad, lo desconocido, aquello que no sabemos cómo es. De allí es que algunos se defiendan de estos pasos, de estas aventuras escudándose en que “no es bueno que el hombre está solo”.

También, podría pensarse que “no es bueno que el hombre esté solo” ya que el ser humano es más humano por compartir con otros, enriquecerse de otros, aprender de otros, dar a otros y recibir de otros. Se gratifica más.

La soledad es necesaria, ¿para qué?

La soledad es necesaria para el crecimiento. La vida es expansión permanente, es conquista permanente sobre nuevos espacios. Son espacios interiores sobre los que se profundiza en soledad, los que se conquistan, los que se conocen, se vibran, se expanden. Esta introspección renueva, produce y genera novedad y creatividad, propulsa el movimiento. A su vez esto repercute en niveles cada vez mayores de autonomía, control y determinación de la propia vida.

En la vida humana hay tres fuentes de poder: dinero, sexo, conocimiento. La soledad constructiva posibilita el autoconocimiento, esto redunda en poder sobre nosotros mismos, al tener cada vez espacios mayores en los que sabemos más de nosotros, hay mayor poder sobre uno mismo, sobre quién uno es, cómo es.

Sin autoconocimiento no podemos saber quiénes somos, cómo somos, qué queremos, que no queremos, qué sentimos, qué deseamos. Mayores niveles de soledad que redunden en autoconocimiento redundan en encuentros con los otros más profundos, menos superficiales, encuentros resultado desde aquel que verdaderamente se es.

Hay gente que no puede estar sola, ¿por qué?

Primeramente hay cuestiones psicopatológicas que intervienen en esta dificultad, mencionadas anteriormente.

Descartado lo psicopatológico, debido a que el desarrollo de la vida es una paradoja de permanencia y cambio, de multiplicidad, diferencia y variabilidad, se observa que hay particularidades individuales, personalidades más independientes e innovadoras, estas son las personas que pueden estar solas, que pueden “bancarse” la soledad. Y hay personalidades obedientes y reiteradotas.

Ambos tipos de personalidad tienen, si se quiere, cierta funcionalidad social. Hay sectores sociales que por un lado requieren, para la satisfacción de sus propios beneficios que el “estado de las cosas” no cambie. Los “obedientes” son los que fertilizan el no cambio social. Son los soldados que sin saberlo pugnan, mantienen y luchan por un estado de cosas que sean más o menos siempre lo mismo.

Los innovadores, disruptores, creadores son los que aportan las transformaciones.

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[1] Las denomino grandes ciudades con una fuerte impronta cultural europea y/o norteamericana y no grandes capitales del mundo occidental ya que geográficamente occidente incluye a África (aunque se pretenda hacer como si no). Este tipo de situación no es predominante en este continente, ni en las grandes capitales de países latinoamericanos con fuerte impronta indígena ya que esto imprime otras características al fenómeno. En estas sociedades este fenómeno de casi equivalencia entre infidelidad masculina o femenina no se observa.

[2] Chiarelli, M: “Relación sexual”, en http://www.es-asi.com.ar

[3] Porracin, F.: “Nubecitas de amor. Análisis Antropológico de las prácticas, la comunicación y las ideas intergeneracionales relativas a la sexualidad”. Tesis de Lic. en Antropología, facultad de Psicología UBA, en http://www.fabianaporracin.com.ar

[4] Es nutricionista en la Ciudad de Mendoza, donde se desempeña en diferentes Hospitales

[5] La poesía es muy bella, la transcribo completa:

Si para recobrar lo recobrado

Debí perder primero lo perdido,

Si para conseguir lo conseguido,

Tuve que soportar lo soportado.

Si para estar ahora enamorado

Fue menester haber estado herido,

Tengo por bien sufrido lo sufrido,

Tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado

Que no se goza bien de lo gozado,

Sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido

Que lo que el árbol tiene de florido

Vive de lo que tiene sepultado

de Francisco Luis Bernárdez

[6] Porracin, F.: “Adiestramiento emocional”, en http://www.fabianaporracin.com.ar

[7] Recomiendo consultar los escritos del especialista en el tema: Dr. Hugo Marietán: http://www.marietan.com

Ver también Porracin, F.: “Adiestramiento emocional” en http://www.fabianaporracin.com.ar

[8] Copérnico fue el primero que planteó, con cálculos
matemáticos que la tierra giraba en torno al Sol, revolucionando el “paradigma” del sistema Ptolomeico, por esta razón se denomina giro copernicano a cualquier revolución intensa, sin embargo, como era contrario a la Biblia, a la Iglesia Católica, ese conocimiento permaneció entre pocos, hasta que Galileo lo hace público. Como fue casi quemado por hereje por esto, preservó su vida diciendo que si non vero e ben trovato

[9] Esta hipótesis se encuentra desarrollada en mi tesis de licenciatura en Antropología: Porracin, F.: op. cit.

[10] Fuente: INDEC, Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001 http://www.indec.gov.ar

[11] Assocaition, A.P.: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. DSM-IV, 1994, Washington; American Psychiatric Association.

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